Estrés prematrimonial. Cuando el matrimonio es un dolor de cabeza

Nerviosismo exacerbado, irritación, mal genio, insomnio, cansancio, ganas de dejarlo todo, inseguridad en la toma de decisiones y desconfianza en la pareja, son solo algunos de los síntomas que genera la preparación de una boda. Si no se toman las medidas adecuadas, estos pueden mantenerse más allá del día “D”.

La comida, el lugar de la fiesta, la vestimenta de los novios, la música, el cotillón más original y un casi interminable etcétera completan la lista de tareas que deben ir chequeando, paulatinamente, quienes piensan en casarse.

Si bien los detalles no son iguales, ni en cantidad ni en características, para hombres y para mujeres, ambos deben ser cautelosos en ordenar sus tiempos, de cara al gran evento que se avecina. Y es que, al parecer, cuando todo está bajo control, emergen de algún familiar o amigo, tópicos que no se habían considerado, dando paso, casi inevitablemente, a una serie de signos de estrés característicos en los novios.

Se Acerca el Gran Evento

Para nadie resulta fácil estar “ad portas” de un matrimonio, ni menos ser uno de los protagonistas. Gran parte de los novios prepara todos los detalles que rodean ese día con meses, o incluso años, de anticipación. No solo porque se trata de un paso muy importante dentro de la relación, sino también porque involucra a familiares, amigos, compañeros de trabajo y, en general, una selecta lista de invitados.

Por todo el trabajo que significa esta preparación, suele generarse un ambiente tenso y con claros síntomas de que algo anormal está pasando en la pareja. Al respecto, los especialistas puntualizan que “el concepto del estrés pre matrimonial aún no es un trastorno definido, sino más bien obedece a un intento de agrupar los síntomas que cada día aparecen más en el relato de los novios”.

De acuerdo con su experiencia profesional, los especialistas añaden que, en general, “se manifiesta con algunos síntomas como nerviosismo exacerbado, irritación, mal genio, insomnio, cansancio, ganas de dejarlo todo, inseguridad en las decisiones tomadas, desconfianza en la pareja, en la propia familia, en la del otro y en las personas que deben producir el gran evento. Además, se generan cuestionamientos, no querer escuchar consejos y hacerlo todo por sí mismo”.

Novio v/s Detalles v/s Novia

Sin lugar a dudas, solo la vestimenta de hombres y mujeres el día de su casamiento reviste una variación considerable en la cantidad de detalles. Mientras que para ellos el atuendo es objetivamente más sencillo, para ellas la cosa cambia a niveles insospechados, tomando en cuenta que son el centro de atención durante buena parte del día.

Sobre lo anterior, los especialistas mencionan que solemos recurrir a ideas preconcebidas y suponer que la novia siempre está a cargo de todo. “Las mujeres de antes tenían menos compromisos laborales, por lo tanto más tiempo para dedicarse a cada detalle y la preocupación solo recaía en ellas. Con el cambio cultural, siento que las diferencias en la cantidad de síntomas son más compartidos, sin embargo, en hombres se vinculan más al hecho de dejar la seguridad que entrega la casa paterna y en la mujer a las responsabilidades que debe cumplir el día de la fiesta y posterior a ella”.

Sintonía De Amor y Planificación

Los síntomas pre matrimoniales no necesariamente aparecen de sopetón, ni en la misma medida, pues dependen de la personalidad de quien los está sufriendo, su madurez, formación, experiencias, principios y valores; pero, también, de la manera y las condiciones en que se gestó la idea del matrimonio, y la relación y coherencia entre los deseos, expectativas y recursos existentes.

El tiempo restante para la boda siempre jugará en contra. Lo importante es tener la capacidad de planificar cada cosa con fecha, responsables y alternativas consideradas por ambos, de manera tal que se pueda revisar periódicamente el estado de avance y cumplimiento de las tareas asignadas.

“La organización de un matrimonio es como cualquier proyecto. Por lo tanto, siempre es recomendable hacer una lista de las cosas que se requieren y ordenarlas por prioridades, darse plazos fijos para resolverlas, sumando un tiempo adicional para tener la capacidad de reaccionar, corregir y modificar problemas imprevistos”, añade la psicóloga.

“Creo que en esta etapa es muy importante la coincidencia y sintonía entre ambos sobre lo que quieren y esperan el día de su matrimonio. Las discrepancias, inevitablemente, van generando conflictos y estas, desencadenando los síntomas descritos”, añade.

¿Síntomas Para Toda La Vida?

Es común que mientras menos tiempo queda para la boda, más se repita la pregunta ¿están nerviosos?, lo que, indudablemente, agrega ansiedad al proceso.

Tener diferentes sensaciones, a medida que avanzan los días, es parte de lo que un hombre y una mujer están por vivir. Y sobre lo mismo, Mónica Silva agrega que “el concepto negativo del estrés es una equivocación. Los estudios indican que este moviliza y hace tomar decisiones efectivas a la gente. El tema es cuando te supera y lleva a equivocaciones y/o sobre reacciones”.

Finalmente la especialista advierte que el llamado “estrés prenupcial” o el síndrome prematrimonial no necesariamente finaliza ese día tan esperado, ya que muchas veces deja secuelas en la pareja sobre lo que se hizo o se dejó de hacer. Y puntualiza que “si los conflictos no han sido oportunamente resueltos, sino solo soslayados o tapados, en algún momento reaparecerán, y el que se sienta dañado por ello pasará la cuenta y los hará emerger una y otra vez, lo que incluso puede dañar el amor entre ellos”.