Misterios Femeninos

¿Cómo Saber Qué Decirle A Las Mujeres?

Su pareja antes de ir a una fiesta, sale del baño muy atractiva, pero usted está ocupado y no le dice nada. Ella le pregunta – “¿cómo me queda el vestido?”. Bien, responde usted. “¿no te gusta mucho?” insiste ella y usted perplejo replica: “¿por qué piensas eso?”. Ella responde: “es que solo me has dicho que bien”. Usted piensa un poco y le dice: “te ves bien, muy bien”, pensando que ella entenderá que a usted de verdad le gusta el vestido y como se ve con él, pero a ella no le parece suficiente y se marcha de la habitación no con muy buen semblante.

Es difícil convivir con nuestra inseguridad, pero más difícil es convivir con nosotras mismas y un poco de apoyo y entendimiento siempre será muy valorado.

Todo Parte Cuando Somos Niñas

Nos educan para que seamos atractivas. En el colegio los profesores tienen un trato especial a las niñas más bonitas y qué decir de los compañeros, las chicas más populares son siempre las más bonitas y delgadas. Aprendemos que entre más atractivas seamos más cosas conseguimos. Las mujeres compiten las unas con las otras por conseguir atención. La presión para que tengamos buena apariencia física si queremos gustar, es algo que muchos hombres nunca llegan a comprender.

La autoestima, es sentirse bien con uno mismo, aceptarse uno mismo y pensar que somos humanos y por lo tanto imperfectos. Pero ¿cómo podemos tener una imagen positiva de nosotras si esto depende de la opinión de los hombres? Nuestra autoestima aumenta si gustamos a los hombres y desaparece si no es así, o si nos abandonan.

¿Se dan cuenta porque es tan importante que nos refuercen la autoestima?

Necesitamos palabras alentadoras, pero, cuando las recibimos, nos cuesta creerlas. ¿Quieren saber por qué? Porque la mayoría de nosotras encontramos al menos un defecto en nuestra apariencia y hacemos todo lo posible para que ustedes no lo noten. Es difícil encontrar a mujeres que se sientan completamente felices con su apariencia. Además como los hombres siempre están mirando y admirando a mujeres “de película” pensamos que esas mujeres son las que quisieran para ellos y no nosotras y para empeorar la situación muchos hombres admiten que al menos una vez han animado a sus parejas a bajar de peso bajo presión.

¿Cómo respondernos?

“¿Me encuentras gorda?” es una pregunta difícil porque contestar “sí” tiene consecuencias difíciles de predecir, contestar “no” puede desencadenar una serie de preguntas aún más difíciles o incómodas “¿te parece que me veo flaca a pesar de éste rollo? Cuándo hacemos estas preguntas, esperamos que ustedes encuentren la respuesta precisa para sentirnos seguras, pero eso es imposible, no existen. Nuestra inseguridad hace que dudemos incluso de los halagos más sinceros.

“¿Qué zapatos te gustan más como me quedan?”, “¿Cómo me quedan éstos pantalones?”, “¿Qué dices, me corto el pelo como la conductora del noticiero”?

Piense bien antes de contestar estas preguntas, evite respuestas que den pie para que ella haga más preguntas, como por ejemplo: “me gusta ese pantalón, te hace ver más delgada” es casi inevitable la respuesta ¿Encuentras que estoy gorda?. Si escoge uno de los zapatos, le dirá “¿no te gustan los otros?”.

La idea es responder con detalles, por ejemplo: “me encantan los dos modelos de zapatos, pero creo que esos combinan más con ese vestido”, o “me encanta el color de ese pantalón, te hace ver muy sexy”, o “me cuesta decidirme porque no se mucho de combinaciones, pero tu tienes muy buen gusto, y con cualquiera que te pongas, seguro te verás fantástica”, o “no se como te quedará el pelo corto, pero si se que el pelo largo me encanta, te hace ver muy sensual”. Aprenda a ser más descriptivo para dar sus respuestas, pero sin caer en el engaño, sólo use las palabras adecuadas y que usted sabe a ella le gustarán.

Cuando un hombre nos trata con amor y consideración, la mayoría hacemos todo lo posible por ser aún mejores haciéndonos cargo de las cosas que debemos corregir, mientras que cuando sólo destacan los defectos, nos ponemos de mal humor y sin disposición para mejorarlos.

Resalte las cosas positivas, no solo las piense, ¡¡¡dígaselas!!! y éstas mejorarán aún más.

Por Mónica Silva.