Consejos de Autoayuda

Para que una relación de pareja logre una convivencia feliz es necesario cultivar y cuidar una infinidad de  aspectos. En esta sección les estaremos exponiendo constantemente estas “habilidades”, entregándoles las pautas necesarias para usarlas de manera eficaz.

 

La confianza es parte muy importante de una vida matrimonial plena. La existencia de una relación sexual especial depende de que cada uno de ustedes sepa que está seguro con el otro, tanto física como emocionalmente. Hagan de la confianza una prioridad, al mostrarse considerados con las debilidades de cada uno. Sean dignos de confianza, tanto en la intimidad como fuera de ella.

¡Lleguen a un acuerdo!
Amarse el uno al otro es una cosa, pero vivir juntos es otra muy distinta.

A usted le gusta tener las ventanas abiertas, y a ella le gusta tenerlas cerradas. A usted le gusta dormir con muchas mantas, y a ella con pocas. A usted le gustan las fiestas, y a ella las reuniones pequeñas. Etc, etc. ¿Qué hacer?
En primer lugar, identifiquen estas cosas como diferencias; no critiquen ni pongan en ridículo a su pareja. Luego, vean cada diferencia como una falta de armonía temporal y una oportunidad para aprender a entendenderse y a negociar. Recuerden que ustedes están juntos porque se aman, y no porque se acoplan perfectamente.

Algunos creen que amar significa satisfacer todas las necesidades del otro. Pero esta definición del amor le impone a su pareja la carga de demostrar su amor a cada momento. Nosotros preferimos esta definición “Amar es preocuparse del bienestar del otro tanto como nos preocupamos por el  nuestro”.

No se quede con su ira. No sea tan orgulloso(a) como para no ser el primero(a) en decir que se siente herido. No espere hasta tener una confrontación directa, ni se demore en pedir excusas. Tan pronto como cuente con la atención de su pareja, ponga el tema sobre la mesa y aclárenlo.

Si su pareja es buena para las finanzas y usted no, ¡alégrese!
El matrimonio no es un juego de competencia. Disfrute de las habilidades especiales que su pareja aporta a la relación matrimonial; éstas se suman a las suyas. Descanse y permita que su pareja haga lo que hace mejor. No se sienta incómodo, ¡siéntase orgulloso!

Ah, ¡el romanticismo! Una de las maneras más importantes de mantener viva la relación de pareja.
Descubra qué clase de deseos románticos tiene su pareja y cúmplaselos. Cualquier hora del día o de la noche es adecuada para que un gesto romántico los una aún más.
Usted puede hacer eso a través de su amor o demostrándolo. Una sola rosa cuesta muy poco, pero es muy especial. Cuando más inesperado el gesto, mayor será su impacto.

Si es importante para su pareja, y relativamente irrelevante para usted, hágalo.

Baje la tapa del baño. No se suene mientras esté sentado a la mesa. Tape el frasco del líquido para los lentes de contacto. La única razón para mantener los hábitos que irritan a su pareja, y que no significan nada para usted, es tener poder o mantener el control, y ésa no es una buena razón. Ceda y abandónelos.

Seguramente hoy o mañana saldrán a comer, ¿de qué hablaran?… ¿se ha fijado en las parejas que están en un restaurant? casi todas están calladas, ensimismadas comiendo sin saber que conversar.
Bueno si va a salir a comer o va a preparar algo en la casa; planifique los temas a tratar. Haga un listado a proponer. Elija temas livianos y entretenidos y sobre todo súper alejados de los problemas cotidianos.
No deje nada al azar.

Es tan importante crecer juntos como individualmente. Inicien juntos un nuevo camino, exploren distintas rutas, prueben distintos tipos de comida, visiten lugares inesperados, aprendan otro idioma. hacer estas cosas juntos traerá nueva luz y placer a su matrimonio. Nunca es demasiado tarde para introducir una nueva experiencia en su relación. sean imaginativos y diviértanse, porque ¡la vida es corta!

Cada persona cambia y madura a un ritmo y a una velocidad distintos. Cuando ustedes están aprendiendo un deporte, o un nuevo idioma, o a manejar el equipo de vídeo, ven que uno de los dos aprende más rápido que el otro. Lo mismo ocurre cuando se trata de la madurez psicológica o social. Para mantener la cercanía y la felicidad en su relación, es importante que cada uno se adapte al ritmo del otro. Paciencia, empatía y aceptación son las palabras claves que deben recordar para avanzar juntos.

El primer paso que debe dar el hombre para aprender a comunicar su dolor, es aprender a escuchar el dolor de aquellos que han sufrido una injusticia similar. Si escucha el dolor de los demás, aprenderá a sentir, compartir y curar su propio dolor sin buscar venganza. Como resultado será más capaz de escuchar el dolor de la mujer. Se volverá más comprensivo.
Es importante recalcar que cuando el hombre es incapaz de ser comprensivo, eso no significa que no se preocupe de su pareja.

Cuando el hombre se distancia, la mujer suele creer que a él no le importa su dolor. En realidad, él se preocupa pero se distancia porque entra en contacto con la resistencia a sentir su propio dolor. Esta aparente resistencia no es una señal de despreocupación sino de su incapacidad para sentir sus propias emociones. A medida que los hombres aprenden a escuchar y después a sentir y a comunicar sus heridas, se libran de su resistencia instintiva a escuchar o a compartir los sentimientos.

De la misma manera que los hombres bien intencionados intentan “arreglar” a las mujeres, ellas intentan “mejorar” a los hombres en aquellos momentos en los que ellos hablan de sus preocupaciones. Sólo hacen falta un par de comentarios críticos para que él se calle. En dichas ocasiones, la mujer no se da cuenta de que lo ha ofendido. No comprende que cualquier intento de ayuda o de mejora, él lo considerará una ofensa.

Éste es un error muy común entre las mujeres, que no saben cuánto ofenden a los hombres. Los hombres tienen un lado femenino y de vez en cuando necesitan compartir sus pensamientos y emociones para sentirse mejor.
Cuando esto ocurre, es probable que la mujer consiga que el hombre se cierre. Si ocurre lo mismo varias veces, el hombre dejará de manifestar lo que necesita compartir.

Hoy en día el romance es muy importante porque ayuda a la mujer a conectar con su femineidad. Durante la mayor parte del día ha estado haciendo un trabajo tradicionalmente masculino que la obliga a adoptar ese papel. Para encontrar alivio, necesita ayuda de la pareja para regresar a su lado femenino.
El romance hace que la mujer se reafirme en su actitud básica de sentirse alguien especial y estimada. Cuando el hombre se centra apasionadamente en satisfacer sus deseos, ella estará en condiciones de librarse de su tendencia a cuidar de los demás. Para que el romance se mantenga vivo, ha de existir una buena comunicación, sobre todo para ella, y una gran relación sexual, sobre todo para él.

La compatibilidad significa que usted y su pareja tienen los mismos sueños y objetivos y que usted está de acuerdo en cómo conseguirlos juntos y por separado. Significa que la manera que tiene de ser y de disfrutar la vida es muy similar a la manera que tiene su pareja de ser y disfrutar la vida.

Toda relación debe servir un propósito y tener una dirección. Si dos personas no van en la misma dirección ni crecen juntos, su amor se desvanecerá. La compatibilidad no significa que usted y su pareja sean exactamente iguales. Las diferencias crean la atracción. Si las dos personas comprometidas en una relación son idénticas, la relación no tardará en ser aburridísima; pero si las diferencias son demasiado grandes, se producirán conflictos y tensiones.
Si dos personas no son compatibles, la relación está condenada.

El amor y la compatibilidad deben ir de la mano para que la relación sea feliz. Las estadísticas dicen que entre un diez y un veinte por ciento de los matrimonios son incompatibles desde el principio. La pareja nunca ha tenido la ocasión de conocer sus similitudes ni diferencias durante el tiempo necesario para comprobar si podían vivir en armonía.
Cuando usted y su pareja avanzan en la misma dirección y comparten un objetivo común, se complementan. Usted necesita del otro para que le ayude en su desarrollo individual. Sentir que se necesitan mutuamente crea pasión y entusiasmo. El primer impulso del amor apasionado es maravilloso, pero una relación debe basarse en la necesidad mutua para sobrevivir.

Para establecer una relación íntima, cada uno de los miembros de la pareja debe abrirse al otro mediante sus actos, palabras y sentimientos. Es necesario que ambos sean capaces de permanecer unidos el tiempo suficiente para que se forme un vínculo.
Los vínculos se crean y se refuerzan a través de las conversaciones y el contacto social, las relaciones sexuales y las experiencias que compartimos.
Todos sabemos que las relaciones íntimas se consolidan compartiendo emociones, problemas y confidencias. Y no hay que olvidar los vínculos que se forman cuando no hacemos nada importante pero lo hacemos juntos, como estar sentados leyendo el diario o viendo la televisión sin necesidad de hablar.
Cuando amamos a alguien y queremos sentirnos más unidos, procuramos hacer cosas juntos. Intentamos conocer y comprender mejor a la otra persona compartiendo con ella lo que nos interesa, y la invitamos a nuestro mundo para que conozca a nuestros amigos y familiares. De este modo afianzamos nuestra relación.
A medida que la relación progresa, todos estos vínculos se desarrollan al mismo tiempo y se superponen unos a otros. Estos son los vínculos que pueden soportar cualquier contratiempo.
Cuando estableces una relación auténtica, vas uniendo pedacitos de ti a los de la otra persona día tras día. Vas atando cabos y creando nudos cada vez más fuertes. Por eso el entramado de cada relación es único e incomparable.

A muchas personas les cuesta pedir ayuda y tienden a esperar a que sean los demás los que adivinen su estado, y que de forma espontánea, les echen una mano. Si esta ayuda no llega, se muestran resentidas y dolidas. Sin embargo, querer a alguien no significa ser adivino; por muy sensibles que seamos, el estado del otro puede ser difícil de percibir, si no nos lo manifiesta y nos explica lo que precisa.
De ahí la necesidad de referir lo que sentimos con buenas palabras, como por ejemplo, “me siento muy cansado últimamente debido a las horas extras que tengo que hacer en el trabajo; ¿crees que podríamos acostarnos mas temprano durante la semana?”, o bien “me da un poco de vergüenza ir a la fiesta de esta noche por que no conozco a nadie; ¿te quedarías a mi lado por favor?”

Ejercicio: Analice en que cosas ha perdido el control en los últimos tiempos. Confeccione una lista con ellas y busque el momento para comentársela a su pareja. Propóngale llevar a cabo juntos una valoración de las mejores soluciones. Aproveche el ejercicio de modo que les ayude a tomar conciencia de su dificultad de comunicación y a plantearse el objetivo común de mejorar en esta habilidad.

Pedir relaciones sexuales es una forma más de expresar sentimientos, de manifestar un deseo y hacer patente la atracción que sentimos por el otro. A menudo, debido a la diferente frecuencia de deseo, llega a convertirse en un problema. A veces, como tememos el rechazo, lo planteamos de forma irónica (“a la señora no le apetecerá hacer el amor ¿verdad?”).En otras ocasiones, por pudor, se evita hablar de ello.

Aunque la comunicación no verbal también es muy útil en estas lides, es bueno disponer de recursos que resulten cómodos para ambos. Hay que saber invitar y también hay que saber decir no, puesto que tanto la expresión del deseo como la negación del mismo constituyen formas de nuestra libertad .
Las relaciones sexuales constituyen un tema íntimo y delicado, que debe abordarse con respeto y franqueza.
Así pues, conviene tener presente que una petición de relaciones sexuales debe ser: cariñosa, respetuosa (sin exigencias ni ironías), franca y explícita .
Por lo mismo, una negativa ante una petición sexual debe ser: razonada ( hay que explicar por que), cariñosa y procurando evitar la crítica, el sarcasmo o el tono despreciativo.

El cine y la televisión tienden a transmitir un concepto del sexo apasionado y fácil, en unas circunstancias en las que todo el mundo parece saber perfectamente qué hacer, cómo y cuándo. Ello facilita que el inicio de la experiencia sexual parta de una base de escasos conocimientos o de conocimientos parciales, en las que a menudo el afecto y los sentimientos se han obviado. Es extraordinario, por ejemplo, el número de adolescentes que han iniciado su experiencia
sexual de manera fría y calculada, sin tener demasiado en cuenta los sentimientos, buscando poseer una experiencia que suponen en sus iguales y copian en las películas. En cuanto a las ideas mitificadas o erróneas que mimetizamos a lo largo del crecimiento, cabe destacar que el enfoque de las cuestiones sexuales referente al hombre no es el mismo que el que se refiere a la mujer, pues hoy en día aún se atribuye a cada uno de ellos una serie de expectativas propias de su condición sexual específica. Es decir, el mensaje que la mujer recibe acerca de lo que se espera de ella consiste en una expresividad sexual más elegante, sutil, e indirecta que en el hombre; en ella el afecto y el amor son necesarios y previos a la manifestación sexual, que se supone espontánea. En definitiva, cuándo de la mujer se trata, no se precisa aprendizaje ni preparación, puesto que si existe amor todo vendrá sólo.
Por el contrario, en la educación sexual indirecta que el hombre recibe se le transmite una idea de sexo más prosaica. La experiencia sexual es buena y gratificante por si misma y no es imprescindible que implique dosis de afecto y amor. El aprendizaje y la experiencia se valoran de manera positiva en el hombre, a quién se le atribuye la responsabilidad de la iniciativa y del buen funcionamiento sexual y, además, se obliga a estar permanentemente dispuesto a practicar el sexo.

Principales mitos Sexuales Masculinos:
*El hombre siempre desea y está dispuesto a practicar el sexo.
*Debe excitarse rápidamente ante cualquier estímulo sexual.
*Debe saber como excitar a una mujer y conducirla hasta el orgasmo.
*Es él quién debe dirigir la relación sexual.

Principales mitos sexuales Femeninos:
*No es elegante tomar la iniciativa en el sexo.
*Cuando el tenga una erección, deberá proseguir la relación hasta que eyacule.
*No debe expresar sus deseos, sino esperar hasta que él lo descubra.
*Tener una relación sexual significa llegar hasta el coito

Estas ideas erróneas, fruto de la desinformación, son un caldo de cultivo magnífico que puede poner en dificultades el correcto equilibrio entre amor y sexo; por lo tanto se hace muy necesario capacitarse en este aspecto.

La intimidad es un componente esencial del vínculo marital. La intimidad sexual es importante, pero la intimidad emocional es aún más crucial. Idealmente, la intimidad emocional y la sexual deberían integrarse en cada persona y, a su vez en el vínculo marital.

La intimidad emocional supone revelar los sentimientos y opiniones, los pensamientos positivos y los negativos. Significa compartir los puntos vulnerables y las dudas tanto como las virtudes y las esperanzas. La intimidad supone un compromiso activo en el proceso de la vida de pareja, no una visión estática del matrimonio como algo ya consumado. Cada cónyuge necesita su autoestima para poder entrar en una relación marital verdaderamente íntima. Cuanto más alta es la autoestima de una persona, mayor puede ser su entrega en una relación. En cambio la persona que se siente insegura no puede ser íntima. Para este tipo de personas, la intimidad es un intento desesperado de usar el matrimonio como un medio de acrecentar su autoestima, un intento condenado al fracaso. Las motivaciones positivas favorecen las actitudes positivas, en tanto que las motivaciones negativas rara vez llegan a redundar en una conducta positiva. Por otra parte, la intimidad no puede compensar una baja autoestima. Es un proceso que sigue esta dirección: la autoestima incrementa la capacidad de ser íntimo dentro de una relación.
La intimidad sexual es un elemento distinto, pero relacionado con lo anterior, implica una actitud de apertura para dar y recibir placer sin pedirlo, compartir sentimientos, hacer peticiones sexuales, ser estimulado y tener orgasmos, y disfrutar del momento posterior al acto. La intimidad sexual integra la expresión emocional y sexual en una experiencia que une a la pareja.
La sexualidad es mejor cuando cada cónyuge puede proponer o rechazar, seguir fórmulas alternativas, aportar variadas técnicas para la obtención del placer y valorar la expresión emocional y sexual, así lograremos un sólido bagaje para tener una sexualidad satisfactoria a los cuarenta, cincuenta, sesenta, setenta y ochenta años.

Hablar es el mecanismo más útil para entenderse…cuando las personas lo saben hacer bien. Pero a juzgar por lo que se observa en las parejas problemáticas, constituye una de las principales dificultades. Se considera que el 90% de las parejas en conflicto poseen escasa habilidad para el diálogo.
En ocasiones, la verdadera causa de la insatisfacción matrimonial es la ausencia de comunicación.
Al plantearle un problema a nuestra pareja debemos ambicionar dos cosas: Resolver el problema y al mismo tiempo mantener la armonía de la relación. Muchas veces estamos tan obsesionados por solucionar el problema que lo exponemos de manera agresiva produciendo un quiebre de la armonía. Cuando esto sucede en reiteradas ocasiones, se produce el deseo de evadir los conflictos a toda costa. Y una pareja no puede crecer sin solucionar sus problemas.

Plantear los problemas sin perder la armonía solo se consigue con una comunicación eficaz.

Elementos para una comunicación eficaz en la pareja

1- Acérquese de manera agradable

Si desea captar la atención de su pareja y lograr que éste escuche con ganas de colaborar, acérquese de manera agradable. Si lo increpa lo más probable es que el otro actúe a la defensiva y se predisponga negativamente.

2- Espere o coordine el momento oportuno

Espere el momento oportuno para tratar el problema. No sacamos nada con acercarnos de manera agradable si lo hacemos en el momento inadecuado. Como nuestro objetivo es mantener la armonía, esforcémonos por encontrar el momento adecuado. Lo mejor es pedirle a nuestra pareja que determine el momento.

3Sea específico

Al plantear el problema sea específico. Tiene que ser un planteamiento concreto. Un planteamiento vago recibe generalmente respuestas vagas.

4- Es mejor una petición amable que una crítica

Diga lo que le gustaría, no lo que no le gusta.
Si plantea el problema explicando lo que no le gusta, estará recurriendo a una forma crítica y negativa de abordar el tema, y esa no es la mejor manera de obtener colaboración. Si decimos lo que nos gustaría, estaremos formulando una petición, que siempre es mucho más agradable que una critica.

5- Exprese su cuota de responsabilidad.

Si somos capaces de expresar nuestra responsabilidad en el tema planteado, es más fácil que el otro asuma también su propia responsabilidad en el hecho.

6- Exprese sus sentimientos.

A veces planteamos las cosas de manera demasiado prácticas y racionales. Eso puede hacernos parecer calculadores. Si los sentimientos no se expresan el otro da por sentado que no se valoran.

7- Lo bueno, si breve: dos veces bueno

Sea capaz de expresar las cosas evitando irse por las ramas. Idealmente haga antes un punteo de lo que quiere exponer.

8- No saque a colación cosas del pasado.

Hablar del presente es ser realista, es enfocar las cosas con el fin de solucionarlas y hablar del futuro implica confianza en que se arreglarán.

9- Ofrezca soluciones

Ofrezca siempre alternativas de solución. Cuando ante una dificultad nos limitamos a exponer los hechos, parece que cargamos en el otro la responsabilidad de encontrar la salida.

Todos somos conscientes de que el sexo suele ser más importante para los hombres mientras que el romance es más importante para las mujeres, pero por lo general no comprendemos la razón. Si no tenemos una comprensión profunda de esta diferencia fundamental, las mujeres tienden a infravalorar la importancia del sexo para los hombres y la mayoría de las veces lo consideran superficiales por estar pensando siempre en lo mismo.
Las críticas de la mujer se suavizan cuando descubre los verdaderos motivos por los cuales algunos hombres sólo parecen pensar en el sexo. Con una mayor comprensión de nuestras diferencias sexuales, derivadas de nuestro desarrollo histórico y el condicionamiento social, la mujer podrá entender por qué, para muchos hombres, el deseo sexual es la clave que les ayuda a conectarse con sus sentimientos amorosos.

El corazón del hombre se abre a través del sexo, y la permite experimentar sus sentimientos amorosos y su ansia de amor. Aunque parezca una paradoja, el sexo permite que el hombre sienta la necesidad de amar, mientras que recibir amor permite que la mujer sienta su ansia de sexo.

Hay mucha gente que confesará que sencillamente no tienen ninguna habilidad para expresarse y que demuestran su amor de otra manera. Aunque todo acto y evidencia de amor es importante, el cónyuge necesita con regularidad la confirmación verbal de que es amado de verdad. En la mayoría de los casos, el hombre es menos expresivo y no manifiesta con palabras sus sentimientos ni demuestra su afecto, a no ser que quiera expresarlo por medio de las relaciones sexuales con su esposa, pero esto produce que la esposa se sienta utilizada, no amada.

A los que dicen no tener habilidades verbales, quisiera recordarles que, seguramente, las tuvieron lo suficientemente buenas para poder persuadir a su pareja de que se casara con ustedes. Lo que indica que su habilidad de comunicación no es un problema pero si su falta de interés o voluntad para hacerlo.
Si usted reconoce señales de problemas de comunicación en su hogar, permítame insistir en que le escriba una carta a su pareja y la coloque en algún lugar donde usted esté seguro que ella la encontrará cuando usted no esté por allí. Esto la da la ventaja de afirmar sus sentimientos cuidadosamente – y menos emocionalmente – sin que ella lo interrumpa o lo rechace. La comunicación escrita también demuestra la voluntad o ansiedad que usted tiene de resolver el problema y abrir las líneas de comunicación.
Le sugerimos que no haga una lista larga de fallas o de problemas sino que, con cariño y objetividad, exprese el deseo de acercarse a su pareja y de poder expresar sus sentimientos y emociones. Tenga cuidado de no atacar a su pareja en forma personal. En lugar de ello, exprese su preocupación, sus sentimientos, y los problemas como usted los ve. Utilice frases como:
– ” Siempre me siento mal cuando llegamos a un punto sin salida en el curso de nuestras discusiones”
– ” Es sorprendente cómo tú y yo nos comunicamos tan bien con los demás, y, sin embargo, parece que nos cuesta trabajo comunicarnos los dos”
– “¿ Me ayudarías a entender por qué pasa esto y que puedo hacer para solucionarlo?”
– “No te echo la culpa. Sólo digo que existe un problema, y que seguramente podemos resolverlo para seguir queriéndonos”
– “Me siento mal cuando no puedo expresar mi preocupación en forma aceptable, especialmente cuando algunas cosas significan tanto para los dos”
Finalmente insistimos en que para comunicarse con la pareja de esta forma solo hace falta un poco de voluntad.

Muchas veces cuando nos encontramos frente a una pareja que siente que lo está pasando mal, que encuentra que su vida en pareja va de mal en peor, les hacemos a ambos las siguientes preguntas:

.- ¿Quieren tener una buena relación de pareja?
.- ¿Les gustaría que su pareja, sea su compañero o compañera?
.- ¿Les gustaría que su pareja fuera su amigo o su amiga?
.- ¿Que fueran confidentes, amantes, cómplices?
.- ¿Quisieran poder comunicarse eficientemente con su pareja?
.- ¿Les gustaría poder decir lo que piensan y sienten sin que se transforme en una situación desagradable?
.- ¿Les gustaría llegar a acuerdos con su pareja?.- ¿Les gustaría pasarlo bien con su pareja?
.- ¿Les gustaría ser completamente felices?

SI, contestan a cada una de las preguntas. Entonces viene la última de ellas:
¿ Y si tienen tan claro lo que quieren y ambos además quieren lo mismo ¿por qué no lo hacen?
La respuesta es una sola: “No sabemos cómo, lo hemos intentado muchas veces, pero no nos resulta.”
Esa es la gran verdad, las parejas quieren tener una buena relación, pero no saben como lograrlo.
La buena noticia es que se puede aprender y muchas parejas ya lo han hecho.